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Mallorca, el paraíso del lujo discreto

Su enorme belleza no es perceptible hasta que uno realmente pisa la isla; todo lo que te contaron suele quedarse en minucias sobretodo al descubrir su sabrosa gastronomía o su sorprendente orografía montañosa; las playas y calas por defecto ya no hace falta nombrarlas.

La mayor de las islas tiene como misión capitanear las Baleares, pero lo ha hecho con un discreto estandarte que le ha permitido marcar su propio ritmo, sin acelerones de modernidad y manteniendo vivo el amor por salvaguardar las tradiciones. El trajín de las islas vecinas parece mantener Mallorca en un aparente discreto segundo plano, dándole su tiempo natural para una evolución pausada y acorde a una demanda en busca de la tranquilidad, el sosiego, el arte, la cultura y la gastronomía premiando por encima de todo la alta calidad.

Mallorca es cuna de grandes cadenas hoteleras esparcidas a día de hoy alrededor del mundo; por lo que a veces es inevitable pensar que el autóctono lleva eso del hospedaje en la sangre; desde hace ya más de una década venimos asistiendo a la apertura de nuevos establecimientos regenerados por amantes del buen hacer, ya sea en la cocina, en el servicio o en la decoración; bajo nombres con solera y tradición esconden proyectos y pasiones que se convierten en las nuevas estrellas de la ciudad, muchas tan mimetizados con el entorno urbano que incluso escapan al ojo ajeno. Estos nuevos jugadores suman cada vez más adeptos gracias a un sinfín de detalles pensados para una experiencia sensorial sin igual que no harán más que recalcar la idea inicial que a los mallorquines nos gusta recibir en casa.

Centremos este primer artículo en la capital, pues en los últimos años Palma ha explosionado ofreciendo un crisol de edificaciones histórica restauradas con mimo, al mismo tiempo que conservan el esplendor de antiguos palacios o conventos y revestidos con un interior cuidado al detalle listo para resetear cuerpo y mente. ¿Nos acompañas?

 

Can Alomar se erige en pleno paseo del Borne, centro neurálgico de la ciudad y bullicioso eje comercial. Una casa señorial catalogada de interés histórico y arquitectónico que albergan 16 habitaciones con una marcada sofisticación contemporánea y con ropa de cama de primera calidad lista para un sueño reparador. Un auténtico lujo que incluye terraza superior con piscina y spa con vistas que ofrecen una de las mejores postales de la ciudad y que quedarán grabadas para siempre en tu retina.

Can Cera sigue la estela de hoteles de marcado carácter arquitectónico, esta vez situado en un palacio del siglo XVII, aunque la historia del edificio se remonta al siglo XIII. La conservación de elementos antiguos que dan carácter y atestiguan y atesoran el paso del tiempo como sus paredes de piedra, sus majestuosos arcos o el gran pasillo de mármol no hacen sino dar cobijo a un servicio excepcional que incluye su fantástico Can Cera Gastro Bar que hará las delicias del cliente más exigente

Hotel Palacio Ca Sa Galesa; nobleza obliga en este palacio del siglo XVI restaurado en 2010 y con gusto por el arte. Sus 12 exclusivas habitaciones sobrias y elegantes llevan el nombre de algún famoso músico y las estancias están salpicadas de obras de arte de Miró, Tàpies o Picasso, entre otros. No sólo de arte de vive el hombre, por lo que cuentan con su propio spa con productos de Alqvimia.

Posada Terra Santa Hotel, la antigua mansión medieval de los barones de Boixadors data del 1576. Tras un minucioso trabajo de restauración que ha conseguido mantener la identidad del edificio y dotarlo de intimidad, elegancia y discreción para que la estancia de los huéspedes sea algo memorable. Indispensable sorprenderse con la belleza de su terraza y pasar por su afamado restaurante La despensa del barón .

Convent De La Missió toma su nombre de la instrucción a los misioneros que ahí tenía lugar. Un edificio del siglo XVII que esconde no sólo habitaciones de corte minimalista y líneas sencillas y elegantes; sino también un cuidadísimo servicio de conserjería, un restaurante de estrella Michelin y un centro wellness que le harán difícil querer salir a la calle.

Hotel Brondo Architect: Hotel Brondo Architect: sus habitaciones con un diseño personalizado y único llamadas con nombres de sus clientes "más fieles", dónde ninguna habitación es igual, ya nos da una pista de que este no es un hotel convencional, "unusual". Un lugar donde la tradición mallorquina se encuentra con la bohemia; y un restaurante en la lista de indispensables para autóctonos y extranjeros.

Hotel CORT: situado en el corazón de la histórica plaza que le da nombre y punto de encuentro por su legendario olivo, este pequeño hotel de cuidada decoración busca la sorpresa en el detalle y se mueve sinuosamene entre lo moderno y lo vintage. Lo más sus amenities de Molton Brown y su Raw Bar.

Art Hotel Palma tiene como objetivo que te sientas como en casa gracias a un servicio amable y un entorno cómodo y hospitalario. El propietario, antiguo coleccionista de arte ha querido mantener esta pasión viva salpicando de arte este tesoro en si mismo. Como vivir en una galería de arte con toques afrancesados y vistas a la Rambla de Palma.

San Francesc Hotel Singular nos habla de un lujo informal que subraya el servicio de impecable factura y potencia un análisis estético trabajado con esmero y amor. Todo está minuciosamente escogido y diseñado para esta mansion neoclásica del sigo XIX situada frente a la Basílica de Sant Francesc.

Hotel Gloria de Sant Jaume, una auténtica casa señorial mallorquina donde la vanguardia se pone al servicio de la tradición. Elegantes y agradables habitaciones en el centro de la ciudad donde el objetivo ha sido preservar la autenticidad de los elementos originales.

Hotel MAMA ha sido el último en hacerse un hueco y abrir sus puertas en Palma. Una  apuesta fuerte para unirse al club de los mejores: spa, piscina en la azotea y una decoración a manos de Jacques Grange aseguran el éxito de este nuevo enclave en pleno corazón de la ciudad.